La sexualidad

¿De qué hablamos cuando hablamos de sexualidad?
Desde hace mucho tiempo que culturalmente percibimos a la sexualidad como algo que
está separado de nuestra identidad. Nos fragmentamos al asociarla puramente al sexo y a
lo genital, y sobre todo cuando hablamos de sexualidad femenina, la relacionamos con el
peligro, lo sucio, lo prohibido, algo de lo que hay que temer. Precisamente nosotras, que
somos las que parimos, las que ponemos el cuerpo, las que ciclamos y orgasmeamos de
múltiples maneras, nosotras que somos fuego y energía sexual, no somos educadas, ni
motivadas a transitarla con libertad y naturalidad.

Pero entonces, ¿qué es la sexualidad?
La Organización Mundial de la Salud define la sexualidad de la siguiente manera: “Es un
aspecto esencial de la condición humana a lo largo de toda la vida y comprende el sexo,
las identidades y los roles sexuales, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la
reproducción y la intimidad. La sexualidad se experimenta y se expresa por medio de
pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos,
prácticas, roles y relaciones. Aunque la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones,
no siempre se experimentan o expresan todas. La sexualidad está influenciada por la
interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos,
culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.

 

 

 

 

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La dimensión de la sexualidad es enorme y nos atraviesa por todos lados. Se pone en juego en tu forma de vestir, en tu forma de seducir, en tu relación con tus hijos, en cómo te cuidás, en la forma en que tratás tu cuerpo, en la forma en que manifestás amor y en en qué y cómo deseas. La lista sigue y es por eso que cada persona la vive de manera única e irrepetible.

Pero ojo, no quiero traducir esto en una exigencia y que se malinterprete en que haya que
ponerle sexualidad o sensualidad a todo, porque exigencias nos sobran y más sobre la
belleza femenina. Lo que quiero es que podamos recuperar el lugar de nuestra
sexualidad, que está ahi, la tenemos, pero no la podemos identificar o no nos podemos
conectar. Les propongo entonces que hagan el ejercicio de estar aunque sea un poco
más atentas en su día a día y se van a dar cuenta que la sexualidad va mucho más allá.

 Les propongo entonces que hagan el ejercicio de estar aunque sea un poco
más atentas en su día a día y se van a dar cuenta que la sexualidad va mucho más allá.

¿De qué hablamos cuando hablamos de sexualidad?

Desde hace mucho tiempo que culturalmente percibimos a la sexualidad como algo que está separado de nuestra identidad. Nos fragmentamos al asociarla puramente al sexo y a lo genital, y sobre todo cuando hablamos de sexualidad femenina, la relacionamos con el peligro, lo sucio, lo prohibido, algo de lo que hay que temer. Precisamente nosotras, que somos las que parimos, las que ponemos el cuerpo, las que ciclamos y orgasmeamos de múltiples maneras, nosotras que somos fuego y energia sexual, no somos educadas, ni motivadas a transitarla con libertad y naturalidad.

Pero entonces, ¿qué es la sexualidad?

La Organización Mundial de la Salud define la sexualidad de la siguiente manera: “Es un
aspecto esencial de la condición humana a lo largo de toda la vida y comprende el sexo,
las identidades y los roles sexuales, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la
reproducción y la intimidad. 

La sexualidad se experimenta y se expresa por medio de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos,
prácticas, roles y relaciones. Aunque la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones,
no siempre se experimentan o expresan todas. La sexualidad está influenciada por la
interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales. 

La dimensión de la sexualidad es enorme y nos atraviesa por todos lados. Se pone en
juego en tu forma de vestir, en tu forma de seducir, en tu relación con tus hijos, en cómo te cuidás, en la forma en que tratás tu cuerpo, en la forma en que manifestás amor y en en qué y cómo deseas. La lista sigue y es por eso que cada persona la vive de manera única e irrepetible.

Pero ojo, no quiero traducir esto en una exigencia y que se malinterprete en que haya que
ponerle sexualidad o sensualidad a todo, porque exigencias nos sobran y más sobre la
belleza femenina. Lo que quiero es que podamos recuperar el lugar de nuestra sexualidad, que está ahi, la tenemos, pero no la podemos identificar o no nos podemos conectar. 

Les propongo entonces que hagan el ejercicio de estar aunque sea un poco más atentas en su día a día y se van a dar cuenta que la sexualidad va mucho más allá.

¿De qué hablamos cuando hablamos de sexualidad?
Desde hace mucho tiempo que culturalmente percibimos a la sexualidad como algo que
está separado de nuestra identidad. Nos fragmentamos al asociarla puramente al sexo y a
lo genital, y sobre todo cuando hablamos de sexualidad femenina, la relacionamos con el
peligro, lo sucio, lo prohibido, algo de lo que hay que temer. Precisamente nosotras, que
somos las que parimos, las que ponemos el cuerpo, las que ciclamos y orgasmeamos de
multiples maneras, nosotras que somos fuego y energia sexual, no somos educadas, ni
motivadas a transitarla con libertad y naturalidad.

Pero entonces, ¿qué es la sexualidad?

La Organización Mundial de la Salud define la sexualidad de la siguiente manera: “Es un
aspecto esencial de la condición humana a lo largo de toda la vida y comprende el sexo,
las identidades y los roles sexuales, la orientación sexual, el erotismo, el placer, la
reproducción y la intimidad. La sexualidad se experimenta y se expresa por medio de
pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, comportamientos,
prácticas, roles y relaciones. Aunque la sexualidad puede incluir todas estas dimensiones,
no siempre se experimentan o expresan todas. La sexualidad está influenciada por la
interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos,
culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales”.

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La dimensión de la sexualidad es enorme y nos atraviesa por todos lados. Se pone en juego en tu forma de vestir, en tu forma de seducir, en tu relación con tus hijos, en cómo te cuidás, en la forma en que tratás tu cuerpo, en la forma en que manifestás amor y en en qué y cómo deseas. La lista sigue y es por eso que cada persona la vive de manera única e irrepetible.

 Les propongo entonces que hagan el ejercicio de estar aunque sea un poco
más atentas en su día a día y se van a dar cuenta que la sexualidad va mucho más allá.

5 comentarios de “La sexualidad

  1. Flor dice:

    La Lic Ce llegó para maravillarnos con su práctica y clara forma de explicarnos temas tan importantes como el sexo y la sexualidad. Es un placer leerla. Gracias por la educación sexual que merecemos.

  2. Cecilia Hoffman dice:

    Amo leer estos posteos dónde me siento menos «rara» y más «normal», siempre fui una mujer sensual y (sobretodo con lo que escribe Ce…) Sexual. Mi sexualidad tal como ella la describe está presente cada minuto de mi día. Gracias!!!????

  3. María dice:

    Excelente introducción de una parte esencial del ser humano, a través del tiempo se soslayó un abordaje serio, gracias por tratarlo como parte ESENCIAL de la vida, sacarlo de las paredes de un cuarto y de la genitalidad, la sexualidad es mucho más!

  4. Florencia dice:

    Muy interesante. Sobretodo que tiene que ver con nuestra autoestima. El placer es de lo que no se habla, solo de genitalidad. Es muy bueno trabajar este aspecto de nuestra vida

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